Ponerse en los zapatos de los demás

¡Hola! Ya estamos casi en Diciembre. Madre mía si parecía que quedaban muy lejos las navidades y todas las fiestas, se me ha pasado volando… . Pero tranquil@s, aún no os vamos a hablar de eso. Hoy queremos saber, ¿porqué la gente no se pone de vez en cuando en el lugar del otro?. No es tan difícil ponerse en los zapatos de los demás, ¿o sí?.

Conversaciones en la calle cogidas al vuelo, frases que escucho desayunando en compañía, palabras que se dejan caer en una comida familiar, en la cola del súper, por teléfono… . Últimamente creo que la gente habla mucho y sin saber, cotillea porque se aburre, y sentencia creyéndose con la verdad absoluta.

No digo que yo no hable de más, ni siquiera digo que de vez en cuando no cuente algo que me ha llegado. Pero de verdad lo que no hago es cuestionar, criticar y señalar creyendo que lo mío es mejor.

Hace ya algún tiempo que decidí que antes de hablar debía ponerme en el lugar de la otra persona. Y es que si hay algo que no puedo soportar es que la gente me cuestione sin conocer ni preguntar.

Ponerse en los zapatos de los demás

A todos nos gusta que nos entiendan, y si es posible que nos den la razón, ¿o me equivoco?.

A veces andamos tan liad@s con nuestras cosas, que nos creemos con el derecho de hablar de todo y de todos, sin pararnos a pensar que podemos estar haciendo daño con lo que decimos. No nos equivoquemos, la sinceridad no está sobre valorada, lo que pasa es que a veces confundimos sinceridad con mala educación. Las cosas se pueden decir de muchas maneras intentando no ofender.

Ponerse en los zapatos de los demás

De vez en cuando está muy bien tener otra perspectiva, y pensar en porqué la otra persona hace o deshace de esa manera. Nadie tenemos la verdad absoluta, y lo que para mí o los míos puede estar perfecto, para otros puede que no les apañe nada de nada. Se puede opinar distinto y seguir conviviendo en armonía. No es necesario ir imponiendo nuestra forma a todo el mundo.

se predica con el ejemplo

¿Cómo podemos pretender que nuestros hij@s crezcan con valores tales como el respeto o la empatía si no los practicamos con ell@s?… .

Hay veces que sin darme cuenta, hablo mal de alguien o directamente le critico, estando delante Hugo y Emma. Pues… : ACCIÓN- REACCIÓN. Cuidadito con como habláis de los demás delante de vuestros peques. Y no porque pueda llegar al oído del susodich@. Sino porque empiezan a hacer preguntas de porqué digo eso. O lo que es peor, me imitan y en cuánto pueden, lo utilizan ellos en la siguiente conversación.

No digo que nos tenga que parecer todo perfecto y que no podamos hablar ni opinar. Sólo digo que tenemos que empezar a cambiar eso de criticar y creer que lo sabemos todo. Porque nuestros peques copian lo que ven. Y yo la verdad es que no quiero que se conviertan en personas altivas, mal educadas y creyéndose con la posesión de la verdad absoluta.

Hay días que creo que me paso las horas corrigiéndoles por todo, y me digo a mí misma que tengo que aflojar un poco. Pero la verdad es que también tengo que corregir cosas mías. Y aunque no es nada fácil ponerse en los zapatos de los demás, es algo que voy consiguiendo, y que mis hijos van aprendiendo.

¿Por qué os cuento todo esto?

Pues porque creo que si hay algo que en estos años no me ha ayudado nada, pero absolutamente nada, son los comentarios negativos acerca de como ejercía la maternidad:

-¿De verdad lo vas a hacer así?.

-AAy si yo fuera su madre… .

-Mírala les da galletas para merendar.

-Los baja a la falla por la noche, que maal.

-Se va a cenar y se los deja al marido ¿tú te crees?.

-No trabaja y se queja/ si es que trabaja y no los ve casi… .

– Les da el móvil para jugar, no es normal eso, yo no se lo daría.

Hay tantas y taaaaaaaaaaaaaantas frases, que creo que podría hacer un libro de como no animar a una madre… . (Pues oye… voy a pensarme lo del libro) .

Cada una tenemos nuestras cosas, nuestros defectos y nuestras virtudes. No lo hacemos todo bien, pero tampoco lo hacemos todo mal. Y aunque es verdad que hace ya tiempo que decidí hacer oídos sordos, hay veces que los comentarios llegan, los oyes y te hacen daño. Ni todos los niños se comportan igual, ni todas las familias viven de la misma manera, ni todos los adultos ejercemos la paternidad como si nos hubieran dado una plantilla a seguir.

Si sabemos que no nos gusta que nos hagan algo, dejemos de hacérselo a los demás ¿no?. Hay que ponerse en los zapatos de lo demás, para poder hablar, opinar, pero ya está bien de criticar.

Es algo que repetimos a nuestros hijos hasta la saciedad.

No todos los zapatos son iguales.

 

Debemos intentar ponernos más a menudo en los zapatos de los demás. Hay muchos tipos de zapatos, y unos no son mejores que otros, simplemente son distintos.

 

 

 

Ana.

Las mamás también se visten

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